
El Cuerpo de Bomberos de Carballo (Galicia) posó desnudo con alegría y alborozo para un calendario bénéfico en contra de la violencia de género. Encargaron este trabajo a la conicida fotógrafa Antonia Peña, quien, altruistamente realizó una serie de fotografías a mi parecer geniales.
Tras publicarse el calendario, la fotógrafa advirtió que habían retocado algunas fotos sin su permiso y les ha demandado porque se han vulnerado sus derechos como autora, hecho por el cual se la está acribillando en todos los medios diciendo que busca renombre, dinero, fama, etc.
Según el cuerpo de bomberos, las fotos les parecían demasiado atrevidas y por eso fueron retocadas. Vaya, en las entrevistas de televisión todos estaban orgullosos de hacerlo y muy contentos de haber posado en pelota!!
Además, cuando se hacen este tipo de trabajos, hay un proceso de selección de fotografías en el que se deciden las que se publican y las que no, si luego cambiaron de opinión no es problema de la autora.
No me parece en absoluto que esta fotógrafa tenga la necesidad de buscar renombre, fama o dinero; tiene el suficiente prestigio como para andarse con este tipo de chorradas. ¿Quién buscaba nombre y publicidad haciendo este calendario? Está muy claro. El dichoso cuerpo de bomberos, imitando la tendencia general a desnudarse y camuflándolo con fines benéficos, porque no me cabe la menor duda de que alguna cenita se harán a costa de los calendarios.
Esta mañana se decía en Telecinco que era una vergüenza porque el calendario tenía un fín benéfico, lo cual no tiene nada que ver con que se respete el trabajo de una persona por muy altruistamente que se haya realizado. Una fotografía no puede modificarse sin el consentimiento del autor/a, y eso está en el código.
Cabe preguntarse qué hubiese pasado si en vez de ser una fotógrafa hubiese sido UN fotógrafo.
Esto no es más que una muestra de lo que está pasando con los derechos de
l@s fotógraf@s.
Hoy en día existe una tendencia generalizada a pensar que teniendo una bonita cámara reflex cualquiera puede hacer fotos o peor aún: ser fotógraf@. Esto tiene graves consecuencias para la profesión: competencia desleal y desvalorización del trabajo y del/la fotógraf@.
Se nos quiere pagar cuatro duros por un trabajo, nos intentan regatear fotos por la cara, porque "como ya las hiciste qué más te da", se nos roban imágenes porque "estaban en tu web y me gustaron", se nos compran fotografías para un uso concreto y mañana las ves en todas partes porque "como ya te las he pagado puedo hacer con ellas lo que quiera".(- MENTIRA. Las fotografías se cobran por un determinado uso, si hay un uso adicional debe consultarse y abonarse aparte), en muchos casos no se pone un pie de foto con el nombre porque "tú lo que quieres es hacerte publicidad" y así podría seguir toda la noche....
¿Quién tiene la culpa de todo esto? Pues mucha culpa la tenemos
nosotr@s, por no hacer que se respete nuestro trabajo. El problema es que se dejan pasar muchas faltas y abusos y luego lloramos porque no se nos respeta. Si en el momento en el que hay una falta, un mal uso de una imagen, un robo indebido, etc. se tomasen medidas, se nos tendría más consideración, pero como no se hace, cuando un/a fotógraf@ reclama sus derechos se le tacha de oportunista, aprovechado o directamente de hijo/a de puta. Esta es la realidad de la profesión y deberíamos hacer que cambie.
Por eso, apoyo la actitud de Antonia Peña.
A ponerse las pilas.